Ligamento Cruzado Anterior (LCA): qué es, por qué se lesiona y cómo se rehabilita

Modelo anatómico de una rodilla humana que muestra huesos y músculos, mientras un bolígrafo señala el ligamento cruzado anterior en el interior de la articulación.

La rotura del Ligamento Cruzado Anterior (LCA) es una de las lesiones de rodilla más temidas, especialmente en personas activas y deportistas. Produce dolor, inestabilidad y limita la capacidad para realizar movimientos tan habituales como girar, frenar o cambiar de dirección. La buena noticia es que, con un tratamiento adecuado y una rehabilitación dirigida por fisioterapeutas especializados, es posible recuperar por completo la función de la rodilla e incluso volver al deporte con seguridad.

En L1 Fisioterapia Salamanca acompañamos a cada paciente en el proceso de recuperación, tanto si la opción es quirúrgica como si se opta por un tratamiento conservador.

¿Por qué es importante el Ligamento Cruzado Anterior?

El LCA es uno de los cuatro ligamentos principales que estabilizan la rodilla. Su función es evitar que la tibia se desplaze hacia delante de forma excesiva y aportar estabilidad en giros, frenadas, saltos y cambios de dirección.

¿Por qué se lesiona el LCA?

La rotura del LCA no suele deberse a un golpe directo, sino a un movimiento brusco o mal controlado. Es típica en deportes como fútbol, baloncesto, pádel o esquí, aunque también puede aparecer en personas no deportistas.

Causas más habituales:

  • Mal aterrizaje tras un salto.
  • Giro brusco con el pie fijo en el suelo.
  • Hiperextensión de la rodilla.
  • Déficit de fuerza o descompensaciones musculares.
  • Falta de control neuromuscular o propiocepción.

Síntomas de una rotura del LCA:

  • Sensación de “crack” en el momento de la lesión.
  • Inflamación rápida en la rodilla.
  • Inestabilidad o sensación de “fallo” al apoyar.
  • Dolor profundo y limitación para flexionar o extender.

¿Hay que operar siempre?

Existen dos vías de tratamiento:

Tratamiento conservador (sin cirugía):

Recomendado cuando la rodilla es estable y el paciente no practica deportes con giros. Con un buen programa de fisioterapia, algunos pacientes pueden volver a su vida normal sin pasar por quirófano.

Tratamiento quirúrgico:

Indicado cuando existe inestabilidad o cuando el paciente desea volver a deportes con cambios de dirección. El ligamento se reconstruye mediante un injerto.

Rehabilitación del LCA con fisioterapia

La fisioterapia es fundamental tanto con cirugía como sin ella. Los objetivos son recuperar movilidad, fuerza, estabilidad y control neuromuscular.

Si NO hay cirugía:

  • Movilidad y control neuromuscular.
  • Fortalecimiento de cuádriceps, isquios y glúteos.
  • Propiocepción y equilibrio.
  • Entrenamiento funcional adaptado al paciente.
 

Si SÍ hay cirugía:

La rehabilitación se organiza por fases:

  • Fase aguda (0–4 semanas): control del dolor e inflamación. Recuperación progresiva de movilidad y normalización de la marcha.
  • Fase intermedia (1–3 meses): fortalecimiento progresivo, mejora del control motor y readaptación de cargas.
  • Fase avanzada (3–6 meses): ejercicios funcionales, propiocepción avanzada y prevención de recaídas.
  • Retorno al deporte (desde 6 meses): trabajo específico según el deporte, cambios de ritmo, saltos, giros y test de fuerza.

¿Cómo prevenir recaídas?

  • Mantener el trabajo de fuerza.
  • Continuar con ejercicios de control motor.
  • Corregir patrones de movimiento.
  • Respetar los tiempos de descanso y recuperación.
  • Seguir un programa preventivo incluso tras el alta.

Conclusión

La lesión del Ligamento Cruzado Anterior es un proceso complejo que puede generar inseguridad, dolor y limitaciones importantes en la vida diaria o deportiva. Sin embargo, con un diagnóstico adecuado y un tratamiento bien planificado, la recuperación es posible. Tanto si el abordaje elegido es conservador como quirúrgico, la fisioterapia desempeña un papel esencial para devolver a la rodilla su movilidad, fuerza y estabilidad, así como para recuperar la confianza del paciente en el movimiento. A través de un programa progresivo y personalizado, se consigue no solo superar la lesión, sino también adoptar patrones de movimiento más seguros que disminuyan el riesgo de recaída. La clave para un buen pronóstico está en acompañar cada fase del proceso con profesionales especializados y mantener el trabajo preventivo incluso una vez finalizada la rehabilitación.

¿Necesitas valoración o estás recuperándote de una lesión de LCA?

Nosotros te ayudamos en el proceso de recuperación, desde la fase inicial hasta la Vuelta al deporte

L1 Fisioterapia – Federico Anaya, 84 – Salamanca

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